lunes, 8 de junio de 2015

"Informe Lugano", de Susan George (1999)

Resumen de "Informe Lugano", de Susan George (1999)

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Autor del resumen: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, capitalismo, Economía Política

Título: "Informe Lugano"
Subtítulo: "Top Secret. Cómo preservar el capitalismo en el siglo XXI"

Título original en inglés: "The Lugano Report: On Preserving Capitalism in the Twenty-first Century"

Edición inglesa: Pluto Press, London and Sterling, Virginia, 1999

Edición en español: Icaria editorial SA, 2001-2005

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Biografía oficial de Susan George (hasta 2005)

Susan George es politóloga, presidenta del Observatorio de la mundialización y vicepresidenta de la Asociación ATTAC. Situada en primera línea de los combates internacionales, forma parte de uno de los ejes que ha coordinado la unión del conjunto de los movimientos franceses como el AMI (Acuerdo multilateral de inversiones) y la OMC (Organización Mundial del Comercio)
Autora de varios libros como Comment meurt l'autre moitié du monde y El bumerang de la deuda. Nació en Estados Unidos y vive desde hace varios años en Francia.
En el 2015 publicó "Los usurpadores"

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Texto de la contraportada

"Inconsciencia, esquizofrenia o cinismo absoluto: ¿cómo "los que deciden" en el mundo pueden hacer políticas ultraliberales, que son la base de la mundialización, y pretender a la vez atacar las consecuencias catastróficas de estas mismas políticas? ¿Temen un retorno antiliberal? Entonces, el futuro del capitalismo no estaría asegurado. Este es el punto de partida de este libro de Susan George que se presenta bajo la forma de un informe.
Sus promotores: los representantes de las directrices económicas y políticas del planeta. Sus autores: nueve expertos altamente cualificados. El objetivo: identificar las amenazas que pesan sobre el capitalismo en el siglo XXI y estudiar las posibles soluciones. Amenazas que son a la vez perfectamente lógicas, terroríficas y ya consumadas... Informe abrumador, documentado, apasionado y apasionante, que consigue como ningún otro desarmar los mecanismos fundamentalmente perversos del capitalismo ultraliberal : un horror ecológico, económico y social.

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ÍNDICE

Carta de los solicitantes

Carta de entrega

Primera parte.....

1. Los peligros

2. El control

3. El impacto

4. Conclusiones

Segunda parte

5. Las metas

6. Los pilares

7. Los flagelos

8. La prevención

9. Rompecabezas

Anexo, Susan George

Epílogo al Informe Lugano

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Introducción

Susan George le da la vuelta a la tortilla y se pone en la piel de unos lobbistas y poderosos políticos y empresarios, como los que van a las reuniones supersecretas estilo Davos o del Club Lindberg y en las que cocinan políticas a nivel mundial que solo ellos conocen. La cuestión es que atribuye hechos que están pasando en el mundo (en 1999, pero el escenario es fácilmente reconocible hoy en día) como la globalización, el crecimiento demográfico, la austeridad y la flexibilidad laboral a una conspiración mundial. La tesis principal es que el mundo se enfrenta a una superpoblación (recordemos el informe Roma de los años 70) con recursos planetarios escasos que podría poner en peligro el capitalismo aunque, tras leer el libro, uno llega a la conclusión de que esos problemas ecológicos son los que crean la propia industrialización. Las recetas para remediarlo y salvar el capitalismo parecen escritas por un señor feudal sin piedad por la plebe. Quizás ese es el fallo del libro, que es demasiado exagerado. Además, en mi opinión, un auténtico capitalista confiaría en que la "mano invisible" del mercado y la ley de la oferta y la demanda arreglarían automáticamente todos los problemas (como se arregló la crisis del 2008...) sin la intervención del Estado ni la planificación que plantea este libro.

Hay que aclarar que el informe se lo ha inventado George, es todo una ficción pero hasta el primer o segundo capítulo parece perfectamente creíble. Luego, algunas frases empiezan a rechinar y surge la sospecha de que el informe es una bola. La autora lo confirma en el último capítulo:  lo de Lugano se le ocurrió por esas cumbres de empresarios que se celebran en Suiza, no hay nada de real en el documento confidencial de los 9 expertos, que ni siquiera existen. El apodo de cada uno empieza con la inicial de su profesión. 
Lo que quiere denunciar la autora es que actualmente los países pobres están sufriendo todo tipo de plagas: guerra, hambre, superpoblación, enfermedades, contaminación... y nadie está haciendo nada por evitarlo. Es más, hay una sospechosa "pasividad" respecto a estos desastres, sin que ningún país poderoso u organismo mundial diga basta y arregle la situación para ayudar a los más desfavorecidos. Más bien da la sensación de que las políticas aplicadas están destinadas a dar más palos al pobre como muchos han experimentado en su propia piel durante la Gran Recesión, un ejemplo de cómo no hay que tratar a los ciudadanos que han sufrido un revés en un contexto general de crisis.

Lo importante es que George plantea un escenario truculento, con una población masiva a la que no se puede alimentar, con problemas ecológicos graves, con el retorno de las enfermedades contagiosas, el aumento de guerras locales... Eso es lo que observamos hoy con solo abrir las páginas de internacional de un periódico pero lo que un lector atribuye a la mala fortuna de un país, George ve la larga mano de una conspiración de un grupo poderoso para reducir la población pobre hasta mínimos aceptables para el capitalismo. Hay pasajes sobrecogedores en los que el informe revela que China tiene 1.200 millones de habitantes censados y que lo ideal es que tuviese 800. Hablamos de 400 millones menos y el informe aporta sus recetas para llevar a cabo esta reducción de la población. En realidad, quiere que la población mundial, que ahora está en 7.000 millones se reduzca a 4.000 en un tiempo razonable mediante todo tipo de políticas: infertilidad o prevención de natalidad, austeridad para los ancianos y los más pobres, bajada de salarios y precariedad, explotación laboral infantil, medicinas caras, guerras entre países pobres con armas modernas, y otro tipo de desastres. Y es que cuando uno lee estas páginas y luego se pone a pensar en las políticas de recortes del FMI que aplica férreamente a los países pobres y que siempre pagan los más desfavorecidos, y uno se pregunta si no habrá cierta "planificación" en todo esto de la austeridad.

Este es el panorama que George describió hace 16 años y que ahora hasta parece casi la realidad, al menos en las cuestiones de austeridad. No obstante, hay que precisar que autores como Krugman o Stiglitz ya estaban examinando las mismas desigualdades que generaba la globalización y consideraban que aunque el FMI exigía austeridad a los deudores su finalidad era asegurarse de que los prestamistas acreedores cobraban porque, de lo contrario, desalentaría nuevas inversiones. Stiglitz concluyó que el sistema de préstamos internacional estaba montado para favorecer al acreedor a costa de aplicar políticas draconianas en el infortunado país que pedía el crédito.

El informe Lugano enumera las cuatro lacras de los Jinetes del Apocalipsis: peste, hambre, guerras y muerte. En uno de los pasajes más tenebrosos del libro (que en realidad describe hechos actuales), los (ficticios) expertos proponen que estos grandes males campen a sus anchas por los países más pobres y superpoblados y sirvan como mecanismos reguladores con el fin de reducir su población y que esta creciente población que vive en la miseria baje a tales niveles que deje de ser un riesgo para el capitalismo. Bastaría con no intervenir o dar poca ayuda. La idea de los expertos es dejar que los países más pobres sean víctimas de enfermedades que en Occidente serían fácilmente curables haciendo poco eficaces los programas de ayuda internacional (el hecho de promover la no vacunación ya causa bastante daño por sí solo) o no promoviendo ninguno realmente útil (como difundir medicamentos baratos y genéricos). El hambre que asola a esos países pobres sería otro factor que reduciría la población por lo que tampoco habría que hacer esfuerzos por redistribuir mejor la comida. Las guerras podrían fomentarse animando a uno y otro bando, o avivando conflictos, armando a uno y otro bando, promoviendo los sentimientos o diferencias étnicas, lo que generaría múltiples guerras locales, algo que también contribuiría a reducir la población en los países pobres. El falso informe (que no deja de ser una crítica a las políticas actuales de Occidente) fomentaría la muerte, especialmente de los más débiles, como los niños o los ancianos, por la combinación de los otros tres factores, como la enfermedad, el hambre o la guerra.

Lo que dice George con esto, según su interpretación, es que eso ya está pasando y miles de niños de los países pobres mueren por inanición o falta de vacunas, o una simple picadura de un mosquito. La falta de una acción decidida por parte de Occidente la convertiría en cómplice por no ayudar a los más necesitados, no ya por promover su miseria.

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