lunes, 21 de agosto de 2017

"Contra el capitalismo clientelar", de Sansón Carrasco (2017)

Resumen del libro "Contra el capitalismo clientelar", de Sansón Carrasco (2017)

Resumen original y actualizado del libro en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/08/contra-el-capitalismo-clientelar-de.html

Resumen realizado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Social, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, capitalismo, corrupción, clientelismo político, política

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Título: "Contra el capitalismo clientelar"
Subtítulo: O por qué es más eficiente un mercado en el que se respeten las reglas de juego

Autor: Sansón Carrasco (seudónimo de los profesores Segismundo Álvarez Royo-Villanova, Matilde Cuena y Elisa de la Núez Sánchez-Cascado)

Fecha de publicación: Ediciones Península / Atalaya (Planeta), Barcelona, 2017

Número de páginas: 362

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Biografía de los autores (hasta 2017)

Segismundo Álvarez Royo-Villanova es notario y doctor en Derecho, patrono de la Fundación Hay Derecho y coeditor del blog Hay Derecho del mismo nombre. Es especialista en derecho mercantil, autor de numerosas publicaciones y profesor del máster en Derecho Internacional y Europeo de los Negocios en ICADE.

Matilde Cuena es profesora titular de Derecho Civil de la Universidad Complutense de Madrid - acreditada como catedrática de Universidad desde 2013 - y vicepresidenta de la Fundación Hay Derecho. Es autora de numerosos trabajos en revistas especializadas. En los últimos años ha centrado su actividad investigadora en todo lo relacionado con el derecho de familia, la insolvencia de los consumidores y en los ficheros de solvencia patrimonial.

Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado es abogada del Estado, secretaria general de la Fundación Hoy Derecho, miembro del consejo editorial de El Mundo y abogada of counsel de CGlegal. Es también autora de diversos artículos y trabajos en periódicos y en revistas especializadas.

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Texto de la contraportada

"Este libro viene de llenar un vacío en la biblioteca española sobre un fenómeno, el del éxito en los negocios forjado a través de las estrechas e interesadas relaciones de los empresarios con el poder político - el llamado "capitalismo clientelar" o "capitalismo de amiguetes"-, del que en España hay, sin duda, abundantes ejemplos.

A partir del análisis de esa lacra, de la regulación que la permite, los órganos gubernamentales y empresariales que la acompañan y las corruptelas que se le asocian, los autores, responsables de uno de los blogs jurídico-políticos más importantes del país, Hay Derecho, examinan las causas y. sobre todo, las posibles consecuencias de una práctica tan antigua como la humanidad, pero que, diagnostican, no es más que el reverso íntimo y oscuro de la democracia de baja calidad.

Contra el capitalismo clientelas no va dirigido solo a economistas o juristas. Cómo funciona el mercado o cómo se gobiernan las empresas no es algo que interese únicamente a los especialistas: nos concierne a todos, porque a todos nos afecta como ciudadanos. Al fin y al cabo, el capitalismo clientelar es la espina dorsal de un Estado también clientelar cuya manifestación externa más evidente son unas instituciones capturadas por los intereses de unos pocos, y que hasta el momento se han mostrado incapaces de frenarlo".

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ÍNDICE

¿Quién es Sansón Carrasco?

Prólogo. Follow the money

1. ¿Capitalismo clientelar? No, gracias

2. Así funciona el capitalismo clientelar

3. Objetivo: el regulador

4. Déjame que me autorregule

5. Por qué los controladores controlan poco

6. La justicia, bajo el volcán

7. Girando las puertas para capturar a la Administración

8. Periodismo y clientelismo

9. La gran empresa puede elegir y usted, no

10. Conciencia social: del problema a la solución

11. Lobby story

12. La economía colaborativa ha llegado para quedarse

13. La madre de todas las batallas: el papel de las entidades financieras

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RESUMEN

Los autores usan el seudónimo colectivo de Sansón Carrasco, "un personaje de Cervantes, el bachiller Sansón Carrasco o, lo que es lo mismo, el Caballero de la Blanca Luna que vence a Don Quijote. Los autores editan el blog Hay Derecho.


lunes, 14 de agosto de 2017

"Inventar el futuro", de Nick Srnicek y Alex Williams (2015)

Resumen del libro "Inventar el futuro", de Nick Srnicek y Alex Williams (2015)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/08/inventar-el-futuro-de-nick-srnicek-y.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Social y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, Economía Política, neoliberalismo, postcapitalismo, capitalismo, socialdemocracia, futuro

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Título: "Inventar el futuro"
Subtítulo: "Postcapitalismo y un mundo sin trabajo"

Título original en inglés: Inventing the Future: Postcapitalism and a World Without Work

Autores: Nick Srnicek y Alex Williams

Fecha de publicación en inglés: 2015
Edición en español: Barcelona, 2017, Malpaso Ediciones

Número de páginas: 335

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Biografía oficial de los autores Nick Srnicek y Alex Williams (hasta 2017)

Nick Srnicek es autor de Postcapitalist Tecnologies (2016) y coeditor de The Speculative Turn: Continental Materialism and Realism (2011).

Alex Williams cursa un doctorado en la Universidad de East London.

En 2013, ambos lanzaron el Manifiesto aceleracionista.

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Texto de la contraportada

"El neoliberalismo no está funcionando. A lo largo de las últimas décadas, las políticas económicas neoliberales han arrastrado a millones de personas a la pobreza y a otras muchas a trabajos precarios y mal pagados. Entretanto, la izquierda se mantiene atrapada en una serie de prácticas que rara vez ofrecen un respiro y menos aún una solución a la crisis. Este libro propone, finalmente, una alternativa. Inventar el futuro es un audaz manifiesto sobre la vida después del capitalismo.

En contra de los voceros de la derecha que una y otra vez proclaman el fin de la historia, Nick Srnicek y Alex Willliams - autores del célebre manifiesto aceleracionista - demuestran en estas máginas que otro mundo es posible. Opuestos a los ideólogos de izquierda que temen irracionalmente a los avances tecnológicos, Srnicek y Williams demandan una economía postcapitalista en la que la tecnología nos libere del trabajo y amplíe nuestras libertades. Esta es una obra de radical imaginación política y una llamada a inventar el futuro antes de que se nos imponga".

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ÍNDICE

1. Nuestro sentido común político: introducción a la política folk.

2. ¿Por qué no estamos ganando? Una crítica a la izquierda contemporánea

3. ¿Por qué están ganando ellos? La edificación de la hegemonía liberal

4. Una modernidad de izquierda

5. El futuro no está funcionando

6. Imaginaros el postrabajo

7. Un nuevo sentido común

8. Construir el poder

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RESUMEN

Los autores consideran que el neoliberalismo (basado en la privatización, el libre mercado, la globalización) ha fracasado tras convertirse desde los años 70 en la única alternativa posible y después de que la izquierda copiase sus ideas y su programa. Tras la Gran Crisis del 2008, no se atisba un proyecto que vuelva a generar riqueza para las clases medias, ahora abocadas a una bajada de salarios y el temor a perder su empleo.

Nick Srnicek y Alex Williams dicen que mientras el neoliberalismo dispone de una fuerte base teórica y una estructura organizada con un programa definido (liberar el comercio y el mercado y aumentar los beneficios de las empresas), sus opositores están completamente desorganizados. Ha surgido como oposición al neoliberalismo una especie de "política folk" integrada de forma separada por los ecologistas, las feministas que luchan por una subida salarial y compaginar la vida laboral con la familiar, los defensores de los derechos de las minorías (etnias, homosexuales, etc...) e incluso los colectivos anticapitalistas y antiglobalización, o contra la excesiva burocratización. Se trata de luchas locales sin un nexo común que los agrupe a todos y por separado no constituyen un proyecto de nada. Por otra parte, la izquierda y los sindicatos han quedado desmontados desde los años 70 y son una sombra de lo que fueron sin poder para cambiar la sociedad. 

[nota del lector: sorprende que estos autores no hayan citado a Anthony Giddens, el autor de La Tercera Vía, porque dice exactamente lo mismo: la izquierda se ha fragmentado para hacer peticiones concretas como el feminismo, el medioambiente o los derechos de los gays]

Los autores hacen un recorrido por las distintas políticas dominantes desde la Segunda Guerra Mundial. En primer lugar, se impuso el modelo keynesiano-fordista en el que Estado invertía dinero en proyectos públicos y las empresas actuaban de forma paternalista con los empleados. La amenaza de ser adelantados por la URSS y la presión de los fuertes sindicatos hizo que el trabajador viviese moderadamente bien en el Estado de Bienestar de Occidente y ascendiese la clase media. El sistema funcionó hasta los años 60 cuando surgieron las primeras protestas para reclamar derechos civiles y subvertir el orden establecido, demasiado encorsetado. La reacción en los años 70 fue doblemente brutal: por un lado, la grave crisis energética empobreció a las clases medias y por otro, la ideología neoliberal surgió como única fuerza capaz de continuar con el crecimiento económico, que se consideró el único medidor de la felicidad y bonanza de un país. Poco a poco fue desmantelado el Estado de Bienestar y privatizados los bienes públicos en aras a agilizar el libre mercado a la vez que los sindicatos eran desmantelados y desmontados hasta convertirlos en comparsas. La izquierda, dicen los autores, se limitó a minimizar los efectos devastadores del neoliberalismo e incluso asumió su programa, razón por la cual el votante empezó a sospechar que no había grandes diferencias entre ambas corrientes. Incluso la participación en las elecciones democráticas se redujo a mínimos históricos al ver el votante que perdía derechos y la izquierda no luchaba por ellos.

En los años 90, la globalización era imparable y pese a las promesas del neoliberalismo de que iba a llover riqueza para todos, lo que ocurrió es que el trabajador se sintió cada vez más presionado, vio reducido su salario y tenía miedo a perder su empleo precario si el crecimiento económico se reducía o había una deslocalización. Los autores perciben una gran desilusión en un trabajador "quemado" por la atmósfera altamente competitiva y unos horarios largos y extenuantes a cambio de un salario que apenas le llega para pasar el mes o a veces ni llega. En el siglo XXI, no hay visos de cumplirse ningún progreso prometido y el neoliberalismo tampoco ha sido capaz de poner en marcha grandes proyectos revolucionarios que hagan más feliz a la Humanidad ni que les permita trabajar menos y cobrar más. Todo lo contrario, en el mundo resultante se cobra menos y se trabaja más, en parte por la competencia de las máquinas, que han tirado el salario hacia abajo.

A su vez, las grandes empresas amasaban fortunas hasta que en el 2008 estalló la Gran Crisis y se llevó a numerosos bancos por medio. Los economistas empezaron a denunciar la desigualdad económica y social que generaba el neoliberalismo y, a día de hoy, se considera que ha fracasado como opción política porque lo único que ha conseguido es concentrar la riqueza en unas pocas manos y excluir a la mayoría del reparto del pastel. 

Los autores creen que la tecnología brinda oportunidades para hacer un nuevo proyecto político y ven posibilidades de una alternativa real [nota del lector: a primera vista no está claro si es una refundación de la izquierda o un tecnoliberalismo más eficaz y distributivo].

En los primeros capítulos, los autores abordan el fracaso de los movimientos de las plazas, siendo el principal el de Ocuppy Wall Street, seguido por el 15-M de España o las primaveras árabes en Egipto y otros países. Aunque los movimientos movilizaron a enormes masas de descontentos, se disolvieron como azucarillos sin lograr ningún objetivo, al menos en EE.UU.
Uno de los problemas de Ocuppy era que funcionaban como asambleas abiertas, dicen los autores, dentro del modelo "horizontalista" sin jerarquías. Pero la realidad es que algunas decisiones a debatir partían de tres o cuatro personas y otras arrastraban un largo y penoso debate por cuestiones nimias. Los autores creen que la falta de una élite o jerarquía impidió que el movimiento alcanzase más objetivos ni que contactase con otros movimientos afines para ejercer mayor presión. Sostienen que las propias asambleas abiertas donde todo el mundo hablaba de lo que quería y debían llegar a un consenso sobre cualquier cuestión (incluso por el ruido de los tambores brasileños que tocaban en la plaza) socavó el principio democrático al impedir tomar cualquier decisión mayoritaria, pues primero debía lograrse un consenso. Finalmente, las reformas que planteaban insistían en reclamar una democracia directa y otras eran meras reformas liberales cuando, en opinión de los autores, lo que estaba en juego era crear alternativas viables que reemplazasen al neoliberalismo.
En el caso de las primaveras árabes, las protestas en los países con dictadores lograron muchos apoyos de la clase media, que deseaban un cambio de régimen, pero la falta de organización del movimiento popular  fue aprovechada por los yihadistas para sus propios intereses.

lunes, 7 de agosto de 2017

"Lo único exacto", de Alain Finkielkraut (2015)

Resumen del libro "Lo único exacto",  de Alain Finkielkraut (2015)

Resumen del libro original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/07/lo-unico-exacto-de-alain-finkielkraut.html

El resumen fue realizado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Social y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, filosofía, Europa, Francia, política

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Título: "Lo único exacto"

Título original en francés: "La seule exactitude"

Autor: Alain Finkielkraut

Fecha de publicación en francés: 2015, Editions Stock

Fecha de publicación en español: 2017, Madrid, Alianza Editorial, Anaya

Número de páginas: 319

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Biografía del autor Alain Finkielkraut (hasta el 2017)

Alain Finkielkraut, filósofo y ensayista francés, es profesor de Historia de las Ideas en la Escuela Politécnica de París. En los años setenta también ejerció la docencia en la universidad norteamericana de Berkeley. Es uno de los intelectuales franceses más implicados en los problemas sociales actuales, en denunciar la "barbarie del mundo moderno". Lleva un programa radiofónico en France Culture e interviene muy a menudo en los medios de comunicación de su país. Autor de una obra muy amplia, muchos de sus libros, como En el nombre del otro: reflexiones sobre el antisemitismo que viene o La derrota del pensamiento, han sido traducidos en España. En Alianza Editorial están publicados Y si el amor durara, Un corazón inteligente y La dentidad desdichada. Desde abril del 2014, Alain Finkielkraut es miembro de la Academia Francesa.

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Texto de la contraportada

"Se dice que han vuelto los años treinta. La derecha fundamentalista y facciosa toma las calles, el orden moral sale de las catacumbas, la crisis económica crece buscando un chivo expiatorio y la islamofobia toma el relevo del antisemitismo. Esta analogía histórica pretende esclarecernos, pero nos ciega. El querer leer lo que sale a la luz de lo que ocurrió nos oculta la inquietante actualidad. Mostrar que vivimos un momento crítico e histórico, paradójicamente enmascarado por las referencias incesantes a la Historia; enfrentarnos a este momento crucial en lo que tiene de irreductible para el repertorio de nuestras vicisitudes: ese es el objetivo del libro. Lo que está en juego es tan existencial como intelectual. Si, como escribe François Mauriac, "la prueba nunca vuelve hacia nosotros la imagen que esperamos", nos incumbe ser precisos y mirar de frente a lo inesperado. En una época que tiende a tomarse por otra, la exactitud se convierte en el objetivo principal del pensamiento".

"Alain Finkielkraut, con el rigor que le caracteriza, toma una serie de hechos políticos, sociales, filosóficos, mediáticos..., de los últimos años y, apoyándose en otros pensadores como Hannah Arendt, Albert Camus o Milan Kundera, los analiza y reflexiona buscando entender lo que está pasando, comprender el desequilibrio permanente al que nos empuja el presente.

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ÍNDICE

La prueba del presente

2013

La libertad contra la finitud
Las nuevas misiones de la escuela
La palma del desastre
Viaje por Francia
El adiós de Benedicto XVI
Stéphane Hessel y su librito
Oídos sordos
Los 80 años de Philip Roth en Newark
Nuestra laicidad
¿Es así como viven los hombres?
La discordancia de los tiempos
La moral laica en la escuela
La libertad maltratada por sus propios beneficiarios
La abrogación del mundo real
La urgencia de combates en la retaguardia
¿Qué es la teoría del género?
¿Es reaccionaria Francia?
El desconcierto de la moral
La salida de la religión y de la laicidad
El nuevo frente
La prosa y la pausa
La rebelión de los ángeles
El presente que desconcierta y el pasado que obliga
Las mejores intenciones
El homenaje a Mandela
La casa vacía
Intermerzzo
¿Puede ser uno heideggeriano?

2014

¿Es demasiado tarde?
La regla del tercero
El metapoder
La confusión de las memorias
El réquiem por la indiferencia
"La gran mudanza del mundo"
Los lobos conectados
¡El fascismo no morirá!
La izquierda ya sabe que es mortal
Las salpicaduras de la guerra de Gaza en Francia
La incuriosidad periodística
El crimen perfecto
Si yo fuera François Hollande
El eterno regreso de los años treinta
El equívoco democrático
Las verdades y divagaciones de Éric Zemmour
El anacronismo de los modernos
Memoria judía, memoria polaca
El futuro cruce de los judíos que van con los que vienen
La metamorfosis de Lunel
El precio de la nada
El corazón y la razón
¿Reconocer Palestina?

Enero-junio 2015

El choque
Fractura francesa
Después de Charlie
El atolladero moral de Auschwitz
El espíritu de la penitencia
Lo trágico de la repetición
El nombre que enfada
"El oso y el amante de los jardines"
La buena muerte
Cuando el antirracismo pierde la cabeza
La revocación de la promesa
El "polémico Todd"
Después de la victoria, sigue la lucha

Para concluir

El dreyfusismo intempestivo de Charles Péguy
Grandeza y añagaza de la redención alemana
El final del final de la historia
La noche de Colonia

Epílogo

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RESUMEN

El libro está muy orientado a hechos concretos de actualidad de Francia y sus fantasmas como las dos guerras mundiales, la inmigración, el ascenso electoral de los partidos ultraderechistas, las relaciones con Alemania, pero que, en conjunto, también sirven para el resto de Europa para interpretar los acontecimientos actuales.

El primer capítulo abordan la aprobación en Francia del matrimonio homosexual, como una consecuencia más de la libertad del individuo y la igualdad. El autor señala que en el "matrimonio para todos" se invocó el derecho a la diferencia en nombre de la democracia y ahora nos zambullimos democráticamente en la indiferenciación.  Algunos pesimistas recuerdan que la boda da acceso al derecho a la adopción, a la procreación asistida para las parejas lesbianas, el levantamiento de la prohibición de gestar para otro (las madres de sustitución), lo que daba lugar a hijos con dos padres o dos mamás. El autor no lo ve nada natural y "algo en mí se revela contra esa evicción de la alteridad en la filiación". Una evicción surgida de "un monstruo de la voluntad": el derecho al hijo, el derecho a dar la vida, ahora una libertad individual y no de una obra común entre un hombre y una mujer.
"Al haberse convertido ea creencia secreta que es la tecnociencia en su programa explícito, empieza a manifestarse una oposición; es el rechazo de ver que la libertad se revuelve contra la finitud", dice el autor. En el segundo capítulo, se preocupa de que el Estado esté evangelizando a los jóvenes en un nuevo mundo para convertirlos en la vanguardia de la modernización de las costumbres: no los trata de integrar en una civilización antigua sino de hacer tabla rasa y convertirlos en civilizados.

Luego,  Alain Finkielkraut habla de la película sobre la esclavitud "Django", dirigida por Tarantino, en la que "se congratula maltratando la Historia para vengar a las víctimas". El héroe parece un rapero con los músculos de Rambo y presenta a las plantaciones no como una civilización en decadencia sino como un campo de concentración y las escenas de acción parecen sacadas de un videojuego. Considera que es un ejemplo de "infantilismo" del siglo XXI, burlón, esnob, tontos engreidos con una sonrisita en los labios, con un guiño para dejar ver que no nos engañan. "A modo de realidad solo queda una devastación socarrona", dice  Alain Finkielkraut.

El siguiente caso aborda la globalización y la inmigración y el miedo en Francia a los extranjeros.  Alain Finkielkraut se pregunta si el miedo al otro es un diagnóstico correcto. Periodistas que visitaron "hasbash" en barrios franceses no se siente en su casa, hay desconfianza, se encuentran en un país extraño en su propio país. Es una "reedición" del malestar francés, una recaída del caso Dreyfus y de los años 30: proteccionismo, nacionalismo, todo lo tenemos de nuevo aquí (dice Pierre Rosanvallon en "La sociedad de los iguales"). El autor rechaza esta comparación:" ¿donde estaba el equivalente a los yihadistas o al-Qaeda en los años 30? ¿Había caricaturistas o novelistas amenazados de muerte?". Cree que ahora se tiene miedo a la realidad y solo la comparan desaforadamente para huir de ella.

Otro de los capítulos examina la dimisión del papa Benedicto XVI por razones de salud, un hecho insólito desde 1415. Era un intelectual de casta pero mal actor y pésimo comunicador que ejerció su poder de abdicar. El Papa buscaba la respuesta a las respuestas fundamentales pero criticó el fundamentalismo del Islam que promueve su religión con la espada y, tras un clamor internacional, lo tildaron de "metepatas" pero el autor se pregunta si el metapatas dijo la verdad al no estar preocupado por moderar la susceptibilidad de unos y otros.

En el siguiente capítulo aborda la historia de Stéphane Hessel, el autor del manifiesto "Indignados". El autor de "Lo único exacto",  Alain Finkielkraut (2015), no está de acuerdo con Hessel; la resistencia no es la indignación, es el valor. Dice que Hessel (ya fallecido pero que fue un adolescente hasta su muerte con casi cien años) les ahorra a los jóvenes ese miedo y esas blasfemias: no hay que ser heroico, con la indignación ya basta e inventa el turismo de la indignación: un paseo ético y sin marearse mucho la cabeza. Nos invita a tomar partido por el crucificado, el sin techo, el sin papeles, el sin defensa. El autor también critica a Hessel por cebarse con Israel, como ejemplo del conflicto entre Occidente y el Islam. Recuerda que los palestinos también tienen defectos, que en muchos sitios también se pisotean los derechos humanos y que no se puede comparar la ocupación de los territorios palestinos con la ocupación nazi.

Posteriormente, el autor aborda el aniversario de dos tiroteos en Montauban y Toulouse pero cree que se conmemoraron "haciendo oídos sordos" en un clima tan caldeado que no hay espacio para una reflexión sobre el nuevo antisemitismo. Los políticos consideraron que el discurso político había alcanzado un grado de violencia y estigmación. El autor Finkielkraut vuelve a sacar en el libro a colación el conflicto de Israel. Cita a varios autores que creen que los judíos dejaron de ser la voz crítica de Occidente en el siglo XIX y XX para ser los defensores a ultranza de Occidente sacrificando su ética y conciencia por defender el estado de Israel, motivo por el que surge un nuevo antisemitismo, según la opinión de Finkielkraut. "Ya no es la policía del zar la que fabrica falsedades, es la universidad americana", dice.

Otro capítulo está dedicado a Philip Roth, escritor amigo de Milan Kundera y de Hannah Arendt, de la que dijo que tenía que llevarse bien porque iban a ser enterrados ambos en Bard College. El autor reflexiona luego sobre el comunismo y sus múltiples rostros bajo modos feministas que convierten cada año a Roth en el no-ganador del premio Nobel de Literatura.

En los siguientes capítulos vuelve a abordar el conflicto islamista en Francia, como el despido de una empleada de una guardería que se negó a quitarse el velo y que  Finkielkraut ve como una "derrota para el campo laico". Cree que los defensores del velo no alegan a la tradición sino a los derechos subjetivos, al "I know I what and I want it now". La mayoría de las sociedades democráticas apoyan esa reivindicación y Francia se queda sola. El autor matiza que Francia siempre apostó por la coexistencia de los dos sexos y de la visibilidad femenina y que eso debe poder seguir siendo el hecho de nuestra civilización (pp. 45).

También deja espacio para abordar la corrupción en Francia, con un exministro de Hacienda, Jèrôme Cahuzac, que tenía 600.000 euros en una cuenta en el extranjero. Finkielkraut califica estos hechos de "inapropiados e insoportables". Detrás ve un problema moral: empresarios ricos metidos a políticos que deben parecer virtuosos: "el problema no es la corrupción de los políticos, es la corrupción del sentimiento público que tiende a abandonar lo serio de los asuntos comunes por el sensacionalismo de los asuntos". Y recuerda otros hechos graves: la proliferación de carteristas en el museo del Louvre, un ministro ha enviado refuerzos a un barrio para que los vecinos vayan y vengan con seguridad y una orden que permite dar clases en inglés en Francia. Detrás de la persecución a la corrupción ve un afán de vigilancia y castigar de forma feroz e injusta.

Otros asuntos que aborda son el asesinato de un conductor de una autopista apaleado delante de sus hijos tras verse implicado en un accidente en la autopista cuando iban de vacaciones y que exigió hacer un parte. En el juicio, la familia de los acusados fue protegida. Dice que barbaries como esta no tienen precedentes.

También examina la introducción de una asignatura de moral en las clases de primaria de Francia. El autor coincide con Mara Goyet en que el colegio se ha convertido en brutal y ha fracasado la esperanza libertaria de los años 60 [mayo de 1968]. Dice que el mal no procede siempre de la dominación, un dogma de la crítica social. Dice que los alumnos se convierten en sociólogos de sus propias torpezas: justifican la violencia, la insolencia o la indolencia por racismo, exclusión, precariedad, paro, el ascensor social averiado.

Además examina el caso de un periodista que insultó en el tablón de anuncios del sindicato de la magistratura, lo que abre la cuestión de la libertad de pensamiento y libertad de información en un régimen democrático donde el poder no controla la información pero los portadores de malas noticias ideológicas siguen exponiéndose a duras represalias por sus propios compañeros. Ve que hay cierta precaución por velar por el poderoso y las grandes organizaciones más que defender el derecho positivo de los desfavorecidos: las esposas, los desahuciados, los morosos... Pobre del que diga simplemente la verdad y ose mirar en la mala dirección.

Estudia otro caso violento: 30 heridos en la celebración del PSG del título de campeón de Francia. El autor dice que el culpable de la muerte de la princesa encerrada por su padre no es el padre sino los bandidos que la asesinaron para robarle cuando huía con su enamorado. En ese caso, ocurre lo mismo. Los culpables no son el jefe de policía ni la alcaldesa, sino los vándalos violentos pero se hizo la vista gorda y se permitió a los alborotadores volver tranquilamente a sus barrios. Y señala que el antirracismo integral en el que vivimos no es un ataque contra los abusos específicos del racismo sino contra la realidad. Y añade: "Estamos condenados a batirnos constatemente en dos frentes: contra la abrogación antirracista del mundo real y contra el desencadenamiento racista de los bajos instintos".

Retoma la enseñanza en inglés en las universidades como modo de competir a nivel mundial ante el proceso de uniformización planetaria y anglicanización. El autor cree que es importante que profesores americanos enseñen su lengua inglesa (reservada para cuestiones técnicas) en Francia pero es más urgente velar por el francés empobrecido.

Otro tema que aborda es la introducción de la teoría de género en la ley de orientación escolar en Francia. Señala que los teóricos del género dicen que la diferencia de sexos y sus distintos roles tienen que ver con la cultura. Los postmodernos dicen que todo debe deconstruirse  (formatear) y remodelarse según nuestros deseos. Niñas que juegan al rugby y niños con muñecas. El autor ve una alianza del culturalismo (que describe la multiplicidad del ser) con el tecnicismo (que se hechiza con su plasticidad) permite reducir hasta abolir la parte no elegida de la existencia para que no haya alineación constitutiva. Al reino de las alternativas impuestas debe sucederlo el de las combinaciones libres. "La escuela ha recibido la misión de liquidar la herencia que tenía el encargo de transmitir", concluye Alain Finkielkraut.

También estudia el hecho de que Durao Barroso (UE) calificase de "reaccionarios" a los artistas franceses por querer excluir al sector audiovisual de las negociaciones del tratado trasatlántico y que ve como una campaña de "antimundialización" reaccionaria. Para el progresista Barroso, dice Alain Finkielkraut, la cultura debe disolverse en el mercado mundial sin fronteras pero detrás está la idea de que este mundo ya no se puede llamar "moderno" sino "capitalista", que es su verdadero nombre, y no cabe una dualidad.

Otro tema de interés es el ataque con gas en Guta en Siria y que Obama calificó de "línea roja que se ha cruzado". El autor ve necesaria una respuesta militar cada vez que se trasgreda la prohibición pero mientras los Estados actúan la ciudadanía permanece silenciosa. El autor cita a Pierre Manent, quien sospecha que tras el 11-S, las guerras de Afganistán e Irak, la islamización de las primaveras árabes, y los yihadistas influyendo en la rebelión siria, "nos hemos dado cuenta de que la humanidad está surcada por separaciones mucho más profundas, mucho más intratables de lo que pensamos". Hay levantado un muro entre el mundo árabe-musulmán y el nuestro y la ciudadanía es escéptica.

El tema de la laicidad en los centros escolares vuelve a la palestra. En 1989 fueron expulsadas dos alumnas por llevar velo y comienzan las protestas por la "estigmatización del Islam". En el 2004, una comisión abogó por atajar el problema de la "pérdida de territorio francés" con la prohibición de signos religiosos en la escuela porque el velo es el árbol que oculta el bosque ya que hay un movimiento de alcance muy distinto en los barrios periféricos y cada vez más gente cuestiona las leyes de la República (incluidas las ciencias o las letras o la educación física). El comunitarismo islamista ha abierto una brecha. El autor recuerda que la laicidad es la solución que la Europa moderna ha encontrado para salir de las guerras civiles religiosas pero es una solución que la Europa materialista no sabe respetar y que está más preocupada por un conflicto entre poseedores y desposeídos.

El fascismo del Frente Nacional es otra de las preocupaciones del autor. Dice que nuestra época invoca incesantemente el cambio y niega al mismo tiempo el que está desarrollándose ante sus ojos. Ahora se les llama populistas cuando siguen siendo lo mismo de siempre en busca de presas.

Los levantamientos de campamentos ilegales de "roms" y la obligación de la izquierda de salir en defensa de la justicia es otro tema que aborda el autor, lo mismo que la expulsión de una alumna kosovar junto a su familia. Los reproches tras el tiroteo a los caricaturistas del Charlie y el ataque a la sala Bataclan o la noche de Colonia también le impulsan una reflexión, lo mismo que el cuerpo del niño refugiado sirio Aylan Kurdi en una playa.

Finalmente, el autor concluye citando a Jean-Denis Bredin que, desde el caso Dreyfus en 1899, hay dos mentalidades antagonistas en Francia: "los que hacen del individuo humano la medida de todas las cosas, de la Patria, Familia, Propiedad, Humanidad, Dios y los que plantean y sirven a valores superiores al individuo: Dios, Patria, Estado, Ejército, Partido; los que luchan por la justicia, ideal indefinible de libertad, verdad, generosidad y los que luchan por los prejuicios: orden establecido, organizaciones consagradas, cosas juzgadas..." (página 277). El autor añade que el nazismo arrastró en su apocalipsis el honor de la raza, es decir, la obligación con los muertos. Las naciones democráticas, para estar seguras de volver al mismo camino recto del humanismo de las Luces, le han cedido, sin desenvainar siquiera, su nobleza obliga. No han comprendido que ese abandono es su verdadera victoria, su maleficio próspero.

El autor finaliza diciendo que el final del final de la historia no ha llegado pues hay una lucha contra la islamización de Francia y la dirección del islamismo y la recuperación de los territorios perdidos por la República sin caer en la trampa de una guerra civil. Añade que Occidente no está pagando por sus crímenes coloniales sino que detrás hay un afán universalista del islamismo porque busca la expansión total de su fe (la yihad).